Los que conocen mis actividades más allá de este artículo mensual, saben que el problema de acceso a la vivienda es una de las cuestiones a las que más energía dedico. Es sin duda uno de los problemas más graves e inmediatos a los que nos enfrentamos como sociedad.
La vivienda, tanto en compra como en alquiler, se ha encarecido mucho como resultado de distintos fenómenos separados pero que afectan a un mismo mercado. Por una parte, cada vez somos más los que vivimos en esta isla ─de este tema podemos hablar con más calma otro día─, y, desde el primero hasta el último, todos necesitamos un lugar en el que vivir. Por tanto, la demanda no deja de crecer, lo que impone una presión alcista en los precios. Además, otras muchas personas que no viven habitualmente en Menorca han decidido que quieren también una vivienda aquí, por lo que se compran casas y pisos que no se destinarán a ser vivienda habitual, sino segundas residencias. Cuando esos compradores, además, vienen de regiones o países con un poder adquisitivo más alto, están en condiciones de pagar precios mayores, fuera del alcance de los sueldos menorquines. Eso implica más demanda y, con ello, mayor presión sobre el precio. Otros, además, han descubierto que la vivienda puede ser un muy buen negocio, y compran viviendas para alquilarlas, pero no siempre como vivienda habitual, sino como alquiler de temporada, como alquiler turístico o alquilando por habitaciones, con lo que consiguen rentabilidades mucho más altas. Como se trata de un negocio, el precio máximo a pagar lo determina el dinero que es capaz de generar esa vivienda, que, de nuevo, es en general muchísimo más de lo que puede pagar alguien con una nómina normal. De nuevo, más presión sobre el mercado.
(más…)